Lo que no se está mirando en la Met Gala
- Alejandra St

- 30 abr
- 2 min de lectura
Actualizado: 30 abr
El lunes, una vez más, la ciudad de Nueva York se convierte en el epicentro del evento de moda más importante del año: la Met Gala. Un evento organizado por el Museo Metropolitano para recaudar fondos para el Costume Institute y potenciar la moda estadounidense.
Sí, lo sé, un poco de contexto resumido… pero es la costumbre.
En todo caso, me puse a ver fotos de ediciones anteriores y me di cuenta de varias cosas. La primera es que, en la última década, el evento tuvo un upgrade de popularidad. El equipo de PR lo dio todo, porque la Met Gala pasó de ser una reunión de las personas más influyentes de la sociedad a convertirse en la noche en la que los ricos y famosos se disfrazan. No lo digo yo, lo leí en un tabloide de farándula.
Y aunque supongo que está muy bien que el evento tenga mayor alcance a nivel mundial, me parece injusto que se reduzca a eso.
Detrás de la Met Gala hay una exposición de moda cuidadosamente curada que —al menos para mí— debería ser el verdadero foco.
Quizá esa es mi perspectiva: la de alguien que habla todo el día de la historia de la moda y siempre quiere explicar qué es y cómo funciona la industria.
Pero, a fin de cuentas… no se puede luchar contra la farándula y sus titulares creativos.
Así que, mientras veía fotos de la alfombra roja de la edición 2016, me puse a fantasear con el tema de este año, “Fashion in Art”. Pensé que, si a mí me invitaran, iría con el vestido Mondrian de Yves Saint Laurent, porque siento que es la representación perfecta de la moda en el arte. Lo acompañaría con joyas de Tiffany & Co. diseñadas por Paloma Picasso.

Una vez en la alfombra roja, haría un poco de relaciones públicas para potenciar Story Time Fashion Edition. Si voy a estar rodeada de diseñadores, mínimo les propondría una entrevista o una visita a su atelier. Disculpen, aquí la fantasía ya se está saliendo de control.
En la gala, obviamente, disfrutaría de la comida y el show, para luego poder recorrer lo que más me interesa: la exposición.
Al llegar a casa, haría un video y escribiría un artículo con todo lo que vi y la relevancia de cada pieza elegida. La farándula ya hará lo suyo, criticando a los famosos y sus vestuarios.
Quizá muchas personas no entenderían por qué yo estaría hablando de vestidos del siglo pasado, bordados a mano —que claramente dan menos vistas— en lugar de comentar el look que llevó Bella Hadid a la Met Gala.
Y es que muchas personas no entienden que la moda y la farándula son dos cosas totalmente aparte.
La primera se construye con historia, técnica y significado. La segunda, con titulares, momentos virales y atención inmediata.
Y aunque ambas convivan cada año en la Met Gala, no siempre cuentan la misma historia.
Quizá por eso, mientras unos miran la alfombra roja, otros seguimos buscando lo realmente importante del evento… incluso si eso significa hablar de vestidos del siglo pasado que nadie más está mirando.
Por Alejandra St para The Fashion Edition.
*Imagen generada con Inteligencia Artificial.



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