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Todos quieren llegar a Vogue, pero nadie quiere estar en un medio pequeño

  • Foto del escritor: Alejandra St
    Alejandra St
  • 13 jul
  • 2 min de lectura

Todos quieren llegar a Vogue, pero nadie quiere estar en un medio pequeño, esa fue la conclusión a la que he llegado en estos últimos meses.


Pero no llegué a ese pensamiento de gratis... La verdad es una situación más profunda. Déjame te cuento.


Quería tener una sección en The Fashion Edition donde diferentes estilistas de moda fueran invitados a escribir una columna desde diferentes enfoques del estilismo. En cuanto publiqué la idea, muchas personas se interesaron; cuando se dieron cuenta de que no era una revista como Vogue la que los estaba invitando, se retiraron. Y está bien, tú decides dónde quieres estar.



Toda esa situación me llevó a pensar en algunas marcas y diseñadores emergentes. Quieren visibilidad para sus colecciones, pero solamente la quieren si es Vogue quien los mira. Si un medio editorial pequeño como el mío se interesa genuinamente en ellos, la respuesta, en la mayoría de las ocasiones, es desprecio, que muchas veces viene acompañado de frases como: "No nos interesa salir en tu medio, nos interesa Vogue".


Ok, está bien.


Pero déjame te cuento, Vogue no se construyó en un mes. De hecho, sin ir muy lejos, la historia de Vogue comienza el 17 de diciembre de 1892 con su primera edición.


Ningún medio nace siendo grande.

Ninguna revista aparece siendo un referente mundial.

Alguien tuvo que apostar por ellas cuando todavía eran pequeñas.


El pensamiento dio vueltas en mi cabeza porque en la moda existe esa idea falsa de "apoyémonos entre todos para hacernos más visibles", sobre todo en estos momentos, donde hacerse notar es tan complejo.


Entonces... ¿"Nos apoyamos entre todos" es válido, pero solo si es un medio global y gigante quien te invita?


¿Cómo van a existir nuevos medios si nadie apuesta por ellos?


Estar en Vogue es la meta y eso es completamente válido. Lo que me cuesta entender es por qué, cuando un medio pequeño se interesa genuinamente en tu trabajo, es interpretado como un insulto, como si fuera un paso atrás.


Todos los grandes comenzaron desde cero: diseñadores, fotógrafos, modelos, estilistas y, sí, también medios editoriales.


Alguien tuvo que creer en ellos cuando todavía nadie hablaba de ellos.



Fuera del Front Row, por Alejandra St para The Fashion Edition

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