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¿En qué momento dejamos de esperar por las revistas de moda?

  • Foto del escritor: Alejandra St
    Alejandra St
  • hace 6 minutos
  • 4 min de lectura

En los últimos años, la información se ha vuelto inmediata. Desde donde sea, y sea lo que sea que haya pasado, a los pocos minutos habrá cientos de publicaciones de todo tipo cubriendo el suceso, incluso sin importar si es real o no.


Entonces... En la moda, una industria que va rápido, es claro que esta inmediatez pasaría a ser el eje central. Si vemos un desfile, no hace falta esperar al final para verlo; se puede ver en una transmisión en vivo.

Pero entonces, si todo va tan rápido, ¿cómo hacen las revistas de moda para no perder su estatus como el medio de comunicación más importante de la industria?


Pues, tristemente, las revistas sí han perdido este estatus. Desde hace algunos años, las editoriales han reportado bajas ventas y aumentos en sus portales web y ediciones digitales.


Eso nos lleva a ver una realidad que, en lo personal, me parece un poco triste: ¿de qué sirve esperar un mes para comprar una revista si puedo verlo todo de inmediato desde mi celular?


Hace algunos años, darle importancia a lo digital era caminar hacia el futuro, ser vanguardistas y, de cierto modo, llegar a liderar el terreno. Pero llegamos a un punto donde la información es tan inmediata que se vuelve desechable.


Y no me malinterpreten, está bien poder acceder a información al instante, solo que tener algo de manera muy sencilla hace que le perdamos el valor.

Hace algunos años, cuando las revistas físicas aún estaban en su momento, los primeros días del mes se convertían en una peregrinación para ir a buscar las ediciones de tus revistas favoritas. Y no importaba si eran caras, estabas comprando algo que valorabas y sabías que ibas a disfrutar.


Ahora, incluso las mismas editoriales le han quitado un poco de emoción a esa situación. ¿Para qué vas a buscar la revista si las fotos ya las vimos en el Instagram de la misma revista, a los modelos, a los diseñadores que vistieron esos modelos, a los estilistas y demás...? La sorpresa murió.


Y quizá esto me lleva a pensar en un segundo problema: esta inmediatez hizo que bajara la calidad. No es una pregunta, es una afirmación.


En las décadas anteriores, veíamos editoriales que realmente parecían traer a la vida universos y mundos diferentes para hacer que las modelos y las piezas se destacaran, creando casi que una obra de arte.



Ahora las editoriales son minimalistas, sencillas, aburridas. No se arriesgan a crear un impacto como pasaba antes.


Por ejemplo, la editorial de Vogue Italia de Franca Sozzani, donde hace una crítica a las cirugías plásticas, es algo que no podría pasar en esta actualidad en la que vivimos. Y qué suerte por los que tienen una copia física de esa edición.


Entonces, ¿de qué sirve esperar el tan anticipado September Issue si, primero... ya lo vimos todo durante agosto en las redes sociales? Y, segundo, lo más seguro es que sea una editorial en un fondo gris o beige cremoso, un poco artístico, sí, pero sencillo.

Y yo sé que planteé esta situación como algo negativo, pero quiero cerrar con algo positivo, o algo que al menos a mí me genera alegría.


¿Las revistas de moda están volviendo a recuperar su potencial? Sí y no. Algunas ediciones, como Vogue US, prefieren jugar a lo seguro —y aquí, entre nos, a lo aburrido—, mientras que ediciones como Vogue Portugal o Harper's Bazaar Arabia apuestan por editoriales en donde la moda explora un concepto a través de diferentes movimientos artísticos.


Estamos a tiempo de no dejar desaparecer las revistas y volver a darles el reconocimiento que merecen. Las revistas son el más puro reflejo y archivo de la industria de la moda, y eso nunca va a cambiar.


Así como en este 2026 vemos revistas de los 80 y los 90 y encontramos una moda excéntrica, vemos el auge del lujo y vemos nacer a las supermodelos, en unos años, cuando veamos las revistas de 2026, veremos cómo la industria, en algunos lugares, estaba jugando a lo seguro y, en otros, seguía creyendo y apostando por crear creativamente.


Y quizá ahí está una de las razones por las que seguimos necesitando revistas físicas.


Porque una revista no es solamente información.


Es un archivo.


Es una fotografía de un momento específico de la industria.


Es la posibilidad de volver años después y descubrir cómo pensábamos, qué nos interesaba, qué queríamos contar y, por supuesto, qué estábamos creando.


Las noticias pueden desaparecer en cuestión de minutos entre cientos de publicaciones nuevas. Una historia publicada en internet puede perderse entre enlaces, actualizaciones y algoritmos. Pero una revista puede permanecer en una biblioteca, en una mesa o guardada durante décadas, esperando a que alguien vuelva a abrirla.


Quizá las revistas físicas ya no sean el medio más inmediato para conocer lo que está pasando en la moda.


Y quizá nunca más vuelvan a serlo.


Pero eso no significa que hayan perdido su valor.

Porque, en un mundo donde todo parece estar diseñado para ser visto rápidamente y reemplazado por algo nuevo, todavía hay algo especial en detenerse, abrir una revista y pasar sus páginas.


Quizá no necesitamos que las revistas físicas sean más rápidas. Necesitamos que sigan siendo algo que valga la pena conservar.



Fuera del Front Row — por Alejandra St

Para The Fashion Edition

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