Las cinco firmas de belleza más antiguas del mundo
- The Beauty Edition

- 12 ago
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Antes de que existieran los lanzamientos virales, las colaboraciones con celebridades, los productos que se agotan en cuestión de horas y las tendencias que nacen en TikTok, ya existían firmas que estaban cambiando la manera en que entendíamos la belleza.
Algunas comenzaron como pequeñas perfumerías. Otras nacieron en una farmacia, en un laboratorio o incluso a partir de una sencilla mezcla casera.
Con el paso del tiempo, muchas marcas aparecieron y desaparecieron, pero estas cinco consiguieron algo mucho más difícil: convertirse en parte de la historia de la belleza y permanecer vigentes durante generaciones.

GUERLAIN: EL LUJO COMENZÓ CON UN PERFUME
París, 1828.
Pierre-François-Pascal Guerlain abrió una pequeña boutique especializada en perfumes. Lo que comenzó como un negocio familiar pronto llamó la atención de la aristocracia europea y llevó a Guerlain a convertirse en perfumista oficial de distintas casas reales.
Pero la historia de la firma no se quedó en la perfumería.
Con el paso de los años, Guerlain expandió su universo hacia el maquillaje y el cuidado de la piel, creando productos que terminarían convirtiéndose en clásicos de la belleza.
Entre ellos están las Météorites, las famosas perlas iluminadoras lanzadas en 1987, y Terracotta, una línea que ayudó a popularizar la apariencia de una piel bronceada.
Más de un siglo después de su fundación, Guerlain continúa ocupando un lugar dentro del lujo beauty y actualmente forma parte de LVMH.
Una pequeña perfumería parisina terminó convirtiéndose en una firma reconocida en todo el mundo.

SHISEIDO: CUANDO LA CIENCIA Y LA TRADICIÓN SE ENCUENTRAN
Mientras París construía su reputación como capital de la perfumería, en Japón comenzaba otra historia.
En 1872, Arinobu Fukuhara fundó Shiseido como la primera farmacia de estilo occidental del país.
Desde el principio existía una idea detrás del proyecto: introducir los avances científicos occidentales sin abandonar la esencia de la tradición japonesa.
Esa combinación terminaría convirtiéndose en una de las características más importantes de la compañía.
Shiseido evolucionó desde aquella farmacia hasta convertirse en una compañía internacional de belleza reconocida por su investigación científica, innovación e inspiración en la cultura japonesa.
Incluso algunos de sus productos tienen más de un siglo de historia.
Eudermine, por ejemplo, fue creada en 1897 como una loción hidratante y continúa formando parte del universo de la marca.
En una industria obsesionada con lo nuevo, resulta bastante interesante encontrar un producto que ha conseguido atravesar más de cien años de cambios y seguir siendo relevante.

MAX FACTOR: HOLLYWOOD CAMBIÓ EL MAQUILLAJE
A comienzos del siglo XX, el maquillaje y el cine todavía tenían un problema.
Los productos utilizados para el teatro podían resultar demasiado pesados frente a las cámaras, especialmente a medida que la industria cinematográfica comenzaba a evolucionar.
Ahí apareció Maksymilian Faktorowicz.
Después de emigrar a Estados Unidos, fundó Max Factor en 1909 y encontró en Hollywood el escenario perfecto para desarrollar nuevas formas de maquillaje.
Su trabajo con las estrellas del cine ayudó a transformar la manera en que se utilizaban los cosméticos frente a las cámaras y, eventualmente, también fuera de ellas.
Uno de sus productos más importantes fue Pan-Cake Make-Up, desarrollado originalmente para el cine en color y posteriormente convertido en un producto de consumo masivo.
La influencia de Max Factor fue mucho más allá de un producto.
Ayudó a establecer una idea que hoy nos parece completamente normal: el maquillaje podía utilizarse para construir una imagen.
Y Hollywood se convirtió en uno de los mejores lugares para demostrarlo.

MAYBELLINE: DE UNA MEZCLA CASERA A UN IMPERIO
Algunas historias de belleza comienzan en un laboratorio.
La de Maybelline comenzó con una hermana llamada Mabel.
En 1915, Thomas Lyle Williams observó cómo Mabel utilizaba una mezcla de vaselina y polvo de carbón para oscurecer sus pestañas.
La idea era sencilla, pero Williams vio una oportunidad.
Desarrolló una versión comercial de aquel producto y creó Maybelline, un nombre inspirado en la combinación de Mabel y Vaseline.
La marca ayudó a popularizar el maquillaje de ojos entre millones de mujeres y terminó convirtiéndose en una de las compañías más importantes de la industria.
Décadas después, en 1971, llegó uno de sus productos más reconocibles: Great Lash.
El pequeño tubo rosa y verde terminó convirtiéndose en uno de los productos más vendidos de la historia de la máscara de pestañas y en uno de esos objetos que prácticamente se convirtieron en sinónimo de su categoría.
Hoy Maybelline forma parte de L'Oréal y está presente en más de 120 países.
No está mal para una idea que comenzó con una mezcla hecha en casa.

REVLON: EL COLOR COMO REVOLUCIÓN
En 1932, en plena Gran Depresión, nació Revlon.
Charles Revson, Joseph Revson y el químico Charles Lachman comenzaron con un solo producto: esmalte de uñas.
Pero no era un esmalte cualquiera.
En lugar de utilizar los tintes tradicionales, desarrollaron una fórmula basada en pigmentos que permitía conseguir colores mucho más intensos.
El éxito fue suficiente para que la compañía comenzara a expandirse hacia otras categorías.
Llegaron los labiales, las bases y diferentes productos de maquillaje, mientras Revlon construía una identidad basada en el color, la innovación y una publicidad cada vez más sofisticada.
La firma también fue pionera en el uso de grandes campañas protagonizadas por celebridades, ayudando a establecer una relación entre belleza, aspiración y cultura popular que hoy forma parte del lenguaje habitual de la industria.
Entre sus productos más reconocidos se encuentra Super Lustrous, uno de sus labiales más emblemáticos.
Aunque la compañía ha atravesado importantes cambios y procesos de reestructuración en los últimos años, Revlon continúa siendo un nombre fundamental dentro de la historia de la cosmética estadounidense.

CINCO HISTORIAS, UNA MISMA INDUSTRIA
Guerlain comenzó con la perfumería.
Shiseido nació como una farmacia.
Max Factor encontró su lugar en Hollywood.
Maybelline convirtió una idea casera en un producto masivo.
Y Revlon demostró que el color podía convertirse en una revolución comercial.
Son historias muy diferentes, pero tienen algo en común: ninguna se limitó a seguir la industria de la belleza.
Cada una introdujo nuevas ideas, nuevos productos o nuevas formas de entender los cosméticos.
Y quizás por eso siguen aquí.
Porque la longevidad en belleza no depende únicamente de tener un producto exitoso. Una firma tiene que saber evolucionar sin perder aquello que la hizo reconocible en primer lugar.
Más de cien años después, estas marcas siguen formando parte de nuestras conversaciones sobre maquillaje, perfume y cuidado de la piel.
Y eso dice mucho de su capacidad para sobrevivir a una industria que cambia constantemente.
Pero esta es apenas una parte de la historia.
Porque detrás de cada producto que hoy consideramos cotidiano existen inventores, diseñadores, empresarios y firmas que ayudaron a convertir la belleza en la enorme industria que conocemos actualmente.
Descubre el episodio de Story Time Beauty Edition y acompáñame a conocer las historias de las marcas que ayudaron a construir la industria de la belleza.
Escrito por Alejandra St para The Beauty Edition
Las cinco firmas de belleza más antiguas del mundo
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