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Dior Cruise 2027: Jonathan Anderson convierte Los Ángeles en el desfile más cinematográfico de la temporada

  • Foto del escritor: The Fashion Edition by Alejandra St
    The Fashion Edition by Alejandra St
  • 18 may
  • 3 min de lectura

Jonathan Anderson presentó su primera colección Cruise para Dior en Los Ángeles. En las recién inauguradas David Geffen Galleries del Los Angeles County Museum of Art (LACMA), un espacio de arquitectura brutalista diseñado por Peter Zumthor que, esa noche, se convirtió en el set de filmación más codiciado de la temporada.


Dior Cruise 2027
Dior Cruise 2027


Un escenario de película


La ambientación lo dijo todo desde el primer momento. Cadillacs convertibles dispersos alrededor de la pasarela, farolas vintage tenuemente iluminadas y máquinas de humo creando una atmósfera de film noir inconfundible.


En cada asiento, un guion ficticio titulado Wilshire Boulevard bajo mantas de lana de Dior. Anderson no presentó una colección: realizó una producción.




Hollywood como punto de partida


En las notas del desfile, formateadas como un guion cinematográfico, Anderson señaló la película Stage Fright de Alfred Hitchcock (1950) como uno de los puntos de partida de la colección. No es un dato menor: Christian Dior diseñó el vestuario de esa cinta, y fue la misma producción que dio lugar al legendario ultimátum de Marlene Dietrich: "No Dior, no Dietrich."


La conexión entre Dior y Hollywood no es nueva. La firma vistió a Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Grace Kelly y Sophia Loren. Anderson lo sabe, y en lugar de ignorar ese legado, lo convierte en material de trabajo.


Dior Cruise 2027
Dior Cruise 2027


La colección


Los primeros looks marcaron el tono: vestidos de chifón plisado con grandes rosas en la cadera en amarillo, morado y negro. Después, una Bar Jacket desgastada en los bordes combinada con jeans azules y bolso de gamuza, esa habilidad tan característica de Anderson para vestir hacia abajo una pieza icónica sin restarle poder.


La colección contó con 75 looks en total, mezclando vestidos femeninos fluidos, abrigos con cinturón, nuevas versiones de la Bar Jacket alargada hasta el muslo con flecos en el dobladillo, y sastrería masculina.


Las amapolas de California aparecieron bordadas en slips de seda al bies y después, en su versión más dramática, en creaciones tridimensionales en naranja que evocaban campos en plena floración.




Las colaboraciones


Anderson apostó por dos colaboraciones que anclan la colección en referencias muy precisas.


Los tocados masculinos fueron obra de Philip Treacy, con plumas que deletreaban palabras como DIOR y STAR, en homenaje directo al famoso sombrero BLOW que Treacy diseñó para Isabella Blow.


El artista Ed Ruscha intervino camisas de franela con su característico texto en negrita: ONCE y Says I To Myself Says I, esta última una referencia a Derry Girls, la serie ambientada en Irlanda del Norte durante los años del conflicto, territorio ligado a la propia historia de Anderson.


En cuanto al calzado, la sandalia Dior Bow regresó con versiones actualizadas: tweed con flecos brillantes, bicolor y con lazos.




Un desfile que define una dirección


Anderson es el primer diseñador en dirigir simultáneamente las líneas de hombre, mujer y Alta Costura de Dior desde el propio Christian Dior. Con cada colección, su fórmula para la firma se va definiendo con más claridad: flores, plumas, juego de palabras, y una tensión constante entre el archivo de la casa y su instinto más contemporáneo.


Lo que este desfile Cruise confirma es que Anderson no está mirando a Hollywood como una estrategia de marketing. Lo está mirando como lo que siempre fue para Dior: un espejo donde la moda y el sueño se reconocen mutuamente.







 
 
 

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